Cómo sobrevivir a las cenas de empresa

Cenas de empresa, el gran coñazo del año

No conozco a nadie a quien le gusten las cenas de empresa, a pesar de ello, cada año por estas fechas se repite esa trampa sin escapatoria que es la convocatoria de la dichosa cena. Como es una convención social tan difícil de erradicar lo mejor es que no intentes huir y te prepares para ella siguiendo atentamente estos consejos. Seguro que me lo agradecerás.

1. La invitación

Estas primeras líneas son para aquellos de vosotros que sois jefes, responsables, managers, directivos o como queráis llamaros. En lo que a cena de empresa se refiere solo hay una fórmula correcta de pago: la invitación por parte de la empresa a sus empleados.

Si estáis pasando malos momentos económicos, el departamento de contabilidad no te asigna presupuesto para la cena o simplemente sois unos cutres… es mejor que te borres de la organización. Si los empleados quieren ir a cenar un día, no te necesitan para que se lo planifiques. Está muy feo que el jefe “invite” a una cena de empresa para que los empleados paguen a escote. Tira a cutre. Si no vas a pagar, échate a un lado.cena-de-empresa

2. En el restaurante

Es crucial que entiendas que lo que estás haciendo esa noche es… trabajar. Por eso tu comportamiento, conversaciones y el tono de las mismas han de ir acordes a una jornada de trabajo con un ligero toque de relajación, pero sin excesos. Si no eres un habitual de los sitios “elegantes” y te toca cenar en uno de esos restaurantes refinados, no estaría mal que echaras un vistazo a alguna web sobre modales en la mesa para conocer el ABC de las buenas maneras: orden de los cubiertos, las copas, cómo ataco el marisco si viene cocido, cual es mi pedazo de pan (nunca falla) y esos clásicos básicos que estaría bien que dominaras.

3. La vestimenta

cena-de-empresaSi eres afortunado y la etiqueta viene marcada en la invitación, un problema menos. Si eres nuevo y es tu primera vez, pregunta. Si no está claro… apuesta por el casual. Esto significa huir de dos topicazos que se repiten sistemáticamente: Señoras abstenerse de vestir como si fueran a una boda y ojo con esas permanentes. Señores eviten llevar su camiseta favorita de Los Ramones o Soziedad Alcohólica.

Lo mejor es apostar por un término medio sin tocar esos extremos. Para eso se ha inventado el casual, ojo, que no sport.

4. Las compañías

Existen varias tipologías de individuos en estas reuniones de los que tienes que huir como de la peste, toma nota y escapa:

  • El chapas Casi seguro que trabajará en informática. No se relaciona en exceso con el resto de compañeros y busca una oreja caliente dónde alojarse esta noche, si le prestas la tuya, date por jodid@. No te lo sacarás de encima en toda la noche.
  • El tóxico. Es veneno puro. No te acerques a él. Es su gran noche. Está deseando que llegue este día para despotricar contra todo lo que rodea a vuestro trabajo. Si la cena de empresa ya es un coñazo en sí misma, si te acercas a éste además llegarás a casa hundido en la miseria y deseando cambiar de curro.
  • El centro de atención. Probablemente será comercial. Se rie en voz demasiado alta, no para de hacerse el gracioso e intentará acaparar todas las conversaciones que monopoliza y organiza a su antojo. Pasa de él, ignorarlo es el mejor antídoto. ¿no tienes uno de estos en tu empresa? entonces, quizás seas tú.
  • El jefe. Salvo que seas de esos pocos afortunados con un jefe tipo “soy guay, trabajo en Google” entonces, también te corresponde huir de él. No es nada personal, solo superviviencia. Tranquilo, él está acostumbrado a estas situaciones y las afronta con naturalidad.
  • El bailongo desatao. Se ha quedado a las copas de después, quizás esté a punto de jubilarse o simplemente es un tío con poca vida social y la cena de empresa es su GRAN noche. No te acerques a él o activará su potente imán y cuando te des cuenta estarás perreando La bicicleta como si hubieras nacido en el mismo centro de Quito.
5. El alcohol

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Casi siempre lo es, pero hoy más que nunca… es un mal compañero de viaje. Bebe con MÁXIMA moderación, la mayor trampa de esta cena es que parece que somos todos colegas, que estamos relajadísimos, que nos lo estamos pasando pipa… y no es verdad. Son tus compañeros de curro, tus jefes, tus proveedores o tus colaboradores. No hace ninguna falta que te vean borracho como una cuba. Contrólate, es por tu bien.

6. Las copas de después

Aquí es dónde todo se tuerce.

Imagino que te lo estarás pasando bien, no habrás seguido ninguno de mis consejos anteriores y llevarás un puntillo. Ha terminado la cena, toca el momento de decidir a dónde vamos ahora y algunos (los que me han leído) se marchan a casa prudentemente. Pero tu no. No eres un seta.

De acuerdo, me parece bien. Hazlo, tómate una y vete a casa. Pero hazte un favor y recuerda este consejo:

Nunca, nunca, nunca, termines en un karaoke.

Texto y Fotos: Markos R.